Publicado el marzo 15, 2024

A diferencia de lo que se cree, el mejor alisado no es el que deja el pelo más liso, sino el que respeta su estructura interna para evitar daños irreversibles.

  • El alisado japonés causa un daño químico permanente al romper los puentes internos del cabello, impidiendo cualquier vuelta atrás.
  • Los alisados «orgánicos» o «sin formol» pueden ocultar derivados que liberan gases tóxicos al contacto con el calor de la plancha.

Recomendación: Antes de elegir, diagnostica la salud real de tu pelo (elasticidad y porosidad) y prioriza tratamientos reversibles que no comprometan la integridad de tu fibra capilar a futuro.

Llevas años luchando una batalla diaria contra el encrespamiento. La plancha es tu aliada y tu verdugo, una herramienta indispensable que te regala un cabello liso y pulido a costa de tu tiempo y, secretamente, de la salud de tu fibra capilar. Cansada de esta dependencia, buscas una solución semipermanente. Escuchas hablar de keratina, taninoplastia, alisado japonés… un universo de promesas de un liso perfecto y duradero. Las soluciones habituales se centran en el resultado estético inmediato: un «brillo espejo» o un «liso tabla» que parece mágico.

Pero como experta en cambios de forma y salud capilar, lo que veo a diario en mi salón son las consecuencias a largo plazo de una elección mal informada. Clientas con cabellos rígidos, quebradizos por un exceso de proteína, o con una transición imposible donde conviven una raíz rizada y unas puntas artificialmente lisas y dañadas. El problema es que la mayoría de los consejos se enfocan en el qué (un pelo liso) y no en el cómo (preservando la integridad de la fibra). Pero, ¿y si la verdadera clave no fuera encontrar el alisado más potente, sino el más compatible con la salud de tu cabello a largo plazo?

Este artículo no es una simple comparativa. Es una guía desde dentro, desde la experiencia de una profesional, para que aprendas a leer las etiquetas, a entender lo que realmente le sucede a tu pelo con cada tratamiento y a identificar los signos de alarma. Te daré las herramientas para tomar una decisión consciente, protegiendo no solo tu inversión, sino lo más importante: la salud y el futuro de tu cabello. Analizaremos desde los químicos ocultos hasta los gestos cotidianos que pueden arruinar o prolongar tu tratamiento, para que tu próximo alisado sea una liberación, no una condena.

Para navegar con claridad por este tema complejo, hemos estructurado la información en puntos clave. Descubrirás desde cómo detectar tóxicos en productos «naturales» hasta por qué la salud de tu melena empieza, en realidad, en el cuero cabelludo.

Alisados «sin formol»: ¿cómo detectar derivados que liberan tóxicos al calentarse con la plancha?

Una de las mayores preocupaciones al considerar un alisado es la presencia de formol (formaldehído), una sustancia tóxica y potencialmente cancerígena. Por ello, el marketing de muchos tratamientos se centra en la etiqueta «sin formol». Sin embargo, aquí es donde debemos ser más listas que la publicidad. Muchos productos utilizan derivados o precursores que, aunque no son formol en su estado líquido, se descomponen y lo liberan en forma de gas cuando se someten a las altas temperaturas de la plancha. Es lo que llamo «toxicidad térmica»: el peligro se activa con el calor.

La normativa europea es muy estricta y limita la concentración de formaldehído a un máximo del 0,2% en productos cosméticos, un umbral que muchos de estos tratamientos de alisado «encubiertos» superan al transformarse químicamente. El problema es que estos ingredientes se esconden bajo nombres complejos en la lista INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos). Saber identificarlos es tu mejor defensa.

Como profesional, insisto en la transparencia. Pregunta siempre por la composición exacta y no te conformes con un simple «es orgánico». Un profesional honesto te mostrará el envase y explicará los componentes. Para que puedas hacer tu propia investigación, aquí tienes una lista de los nombres más comunes que actúan como liberadores de formaldehído al calentarse:

  • Glicol de Metileno (Methylene Glycol)
  • Formalin o Formol
  • Óxido de Metileno
  • Paraforma
  • Aldehido Fórmico
  • Metanol u Oxometano
  • CAS 50-00-0 (su número de registro químico)
  • Ácido Timonácico (Timonacic Acid)
  • Ácido Glioxílico (Glyoxylic Acid) – Este último es muy común en alisados «orgánicos» y genera controversia por liberar formol a altas temperaturas.

Estar informada sobre estos componentes te permite tomar el control y asegurar que tu búsqueda de un cabello liso no ponga en riesgo tu salud. La seguridad siempre debe ser la prioridad número uno en cualquier tratamiento químico.

Champús post-alisado: ¿por qué usar sulfatos después del tratamiento arrastra el efecto y tira tu dinero?

Has hecho una inversión significativa de tiempo y dinero en tu tratamiento de alisado. Sales del salón con un cabello espectacular, liso, brillante y sin encrespamiento. El objetivo ahora es mantener ese resultado el mayor tiempo posible. Aquí es donde entra en juego un factor crucial que a menudo se pasa por alto: tu champú. Usar un champú con sulfatos después de un alisado de keratina o taninoplastia es, literalmente, tirar tu dinero por el desagüe.

Los sulfatos (como el Sodium Laureth Sulfate o Sodium Lauryl Sulfate) son agentes limpiadores muy eficaces, detergentes potentes que crean esa espuma abundante que asociamos con la limpieza. Sin embargo, su poder de arrastre es tan fuerte que no distingue entre la suciedad y los tratamientos que hemos aplicado. Al lavar el pelo con un champú con sulfatos, estos eliminan progresivamente la capa de keratina o los taninos que recubren y alisan la fibra capilar.

Para visualizarlo, imagina que el tratamiento ha «sellado» tus cutículas capilares. Los sulfatos actúan como un disolvente agresivo que va rompiendo ese sello con cada lavado. El resultado es que un alisado que podría durar de 4 a 6 meses ve su vida útil reducida a la mitad. Como demuestra la práctica, el uso de productos específicos es clave: la duración del tratamiento puede extenderse de tres o cuatro meses hasta seis u ocho simplemente utilizando gamas de mantenimiento sin sulfatos. Es la diferencia entre disfrutar de tu inversión durante medio año o tener que volver al salón en apenas unas semanas.

Comparación microscópica del efecto de champús con y sin sulfatos en cabello alisado

La elección es clara: opta siempre por champús y acondicionadores sin sulfatos. Estos productos utilizan agentes limpiadores más suaves que respetan el tratamiento, limpian el cuero cabelludo eficazmente sin ser agresivos y ayudan a prolongar la suavidad y el brillo. Es un pequeño cambio en tu rutina que tiene un impacto económico y estético enorme.

Protectores térmicos: ¿funcionan realmente para evitar que el pelo se queme a 200 °C con la plancha?

El protector térmico es uno de los productos más recomendados, pero también uno de los más malinterpretados. Existe la creencia errónea de que aplicar un spray protector convierte tu cabello en una armadura invencible contra el calor extremo de la plancha. La realidad, como siempre en la tricología, es más matizada. ¿Funcionan? Sí, pero no son un cheque en blanco para abusar del calor.

Un buen protector térmico crea una película fina sobre la fibra capilar. Esta barrera tiene dos funciones principales: distribuir el calor de manera más uniforme para evitar picos de temperatura en una misma zona y ralentizar la conducción del calor hacia el córtex (la parte interna del cabello). Esto reduce la deshidratación súbita que causa el vapor que vemos salir al planchar un pelo húmedo, que no es más que el agua interna del cabello hirviendo y escapando, dañando su estructura.

Sin embargo, ningún protector puede anular por completo el daño si la temperatura es excesiva o si se realizan pasadas repetitivas. En los tratamientos de alisado profesional, la temperatura es un factor controlado; por ejemplo, en un alisado japonés, se suele trabajar con una plancha de cerámica a unos 180 grados para sellar el producto. Abusar de temperaturas superiores a 200-220 °C en casa, incluso con protector, acabará cociendo la proteína del cabello (la queratina), volviéndolo rígido y quebradizo.

La falta de protección y cuidado adecuados puede tener consecuencias devastadoras, convirtiendo un tratamiento estético en una pesadilla. Como bien ilustra una experiencia compartida en la revista Elle, la combinación de un mal diagnóstico inicial y un nulo mantenimiento posterior es una receta para el desastre:

También me pasé un verano entero entre piscina y mar sin hacerle ni caso. No tenía un pelo lo suficientemente sano para hacerme un alisado, tampoco me indicaron lo que tenía que cuidarlo después y cómo tenía que hacerlo. Ahora se me parte por todos lados, un horror.

– Testimonio en Elle España

El protector térmico es, por tanto, un reductor de daños, no un eliminador de riesgos. Es una herramienta indispensable en tu arsenal, pero debe ir acompañada de una temperatura sensata y un uso moderado de las herramientas de calor para mantener la integridad de tu fibra capilar a largo plazo.

Transición tras el alisado: ¿es posible recuperar tu onda natural después de años de tratamientos químicos?

Esta es una de las preguntas más importantes y cuya respuesta depende radicalmente del tipo de alisado que te hayas realizado. Muchas mujeres se embarcan en el viaje del pelo liso sin pensar en el camino de vuelta. La posibilidad de recuperar tu textura natural (rizada u ondulada) está directamente ligada a si el tratamiento ha modificado la estructura interna de tu cabello de forma temporal o permanente.

Aquí reside la diferencia fundamental entre los distintos tipos de alisado. Tratamientos como la keratina o la taninoplastia son semipermanentes. Actúan depositando sustancias en el exterior de la fibra o en su interior de forma superficial para darle peso, relajar la onda y reducir el encrespamiento. Con los lavados, estos componentes se van perdiendo y, tras varios meses, el cabello vuelve progresivamente a su estado natural. La transición es posible y relativamente sencilla: solo requiere paciencia y buenos cuidados de hidratación.

El caso del alisado japonés es completamente diferente. Este tratamiento es un proceso químico agresivo que altera permanentemente la estructura interna del cabello. Funciona rompiendo los puentes de disulfuro, que son los enlaces que definen la forma natural de tu pelo (liso, ondulado o rizado). Una vez rotos, se les da una nueva forma lisa con la plancha y se sellan en esa posición. Como explican los expertos, el alisado japonés no tiene retroceso. La parte del cabello que ha sido tratada permanecerá lisa para siempre.

La única manera de «recuperar» tu pelo natural después de un alisado japonés es dejarlo crecer y cortar progresivamente la parte tratada. Esto da lugar a un proceso de transición muy complicado y estéticamente difícil, conocido como «el gran corte» (big chop), donde coexisten dos texturas completamente distintas: la raíz rizada y los medios y puntas lisos. Por esta razón, y por el nivel de daño extremo que supone (valorado por dermatólogos con un 9.5 sobre 10 en una escala de agresión), el alisado japonés es un tratamiento que desaconsejo a menos que se tenga una certeza absoluta de querer un cambio definitivo.

Técnicas de secado y toallas de microfibra: ¿cómo reducir el encrespamiento mecánicamente sin dañar el pelo?

Has elegido el tratamiento adecuado, usas productos sin sulfatos y controlas el calor. Pero hay un enemigo silencioso que puede estar saboteando tus esfuerzos diarios: la fricción mecánica. La forma en que secas y manipulas tu cabello mojado puede generar un encrespamiento que te obliga a recurrir de nuevo a la plancha, creando un círculo vicioso de daño.

Cuando el cabello está mojado, es mucho más vulnerable. La cutícula está hinchada y levantada, y frotarlo enérgicamente con una toalla de algodón tradicional es uno de los peores gestos que puedes hacer. Las fibras ásperas del algodón actúan como un velcro contra las cutículas, levantándolas aún más y creando frizz y rotura. La solución está en cambiar tanto la herramienta como la técnica.

Las toallas de microfibra son un aliado fundamental. Su tejido ultra suave y absorbente retira el exceso de agua por capilaridad, sin necesidad de frotar. El gesto correcto es presionar suavemente la toalla contra el cabello, sección por sección, para absorber la humedad. Una alternativa casera y muy efectiva es usar una camiseta vieja de algodón, cuya superficie lisa es igualmente respetuosa con la cutícula. La técnica del «plopping», que consiste en envolver el pelo en la camiseta para que se seque sin estirarlo, es ideal para quienes quieren mantener una onda suave.

El secado con secador también tiene sus secretos. Utiliza siempre la boquilla para dirigir el aire y sécalo en la dirección del crecimiento, de raíz a puntas. Esto ayuda a sellar la cutícula en la posición correcta. Un golpe final de aire frío al terminar el secado es un truco profesional excelente para fijar la forma y aportar un extra de brillo. Pequeños cambios en tus hábitos de secado marcan una diferencia enorme en la lucha contra el encrespamiento mecánico.

Plan de acción: Audit de tu rutina de secado anti-frizz

  1. Análisis de herramientas: Revisa tus toallas. ¿Son de rizo de algodón tradicional? Considera reemplazarlas por una de microfibra o una camiseta de algodón.
  2. Técnica de secado: ¿Frotas tu pelo al salir de la ducha? Sustituye ese gesto por presiones suaves (scrunching) de puntas a raíz.
  3. Protección nocturna: ¿Duermes con el pelo suelto sobre una funda de algodón? Prueba fundas de almohada de seda o satén para minimizar la fricción durante la noche.
  4. Protocolo post-lavado: ¿Recoges tu pelo con gomas apretadas justo después de lavarlo? Evítalo, especialmente los primeros días tras un alisado, y opta por pinzas sueltas.
  5. Uso del secador: ¿Lo usas sin boquilla y con aire muy caliente? Incorpora la boquilla para dirigir el flujo de aire hacia abajo y finaliza siempre con un chorro de aire frío.

Pelo rígido y quebradizo: señales de que te has pasado con la queratina y necesitas hidratación simple

En el mundo de la belleza, a menudo pensamos que «más es mejor». Si la keratina repara, usar muchos productos con keratina debería dar como resultado un pelo indestructible, ¿verdad? Error. Uno de los problemas más comunes que veo en el salón con clientas que abusan de los tratamientos de proteínas es lo que se conoce como sobreproteinización. El cabello, lejos de estar suave y fuerte, se vuelve rígido, áspero, sin movimiento y, paradójicamente, se rompe con una facilidad alarmante.

Imagina que la fibra capilar es como una pared de ladrillos. La hidratación (agua) es el cemento flexible que mantiene todo unido, mientras que la proteína (keratina) son los propios ladrillos. Un equilibrio entre ambos es lo que da al cabello su fuerza y elasticidad. Si solo añadimos ladrillos (proteína) sin suficiente cemento (hidratación), la estructura se vuelve dura pero frágil, incapaz de doblarse sin romperse. Esto es exactamente lo que le ocurre a tu pelo: pierde su elasticidad.

Existe un test muy sencillo que puedes hacer en casa para diagnosticar tu cabello. Coge un pelo mojado (de los que se te caen, no lo arranques) y estíralo suavemente por los extremos. Su reacción te dirá lo que necesita:

Este sencillo test te permite saber si necesitas aparcar temporalmente los tratamientos de proteínas y enfocarte en la hidratación, o viceversa. A continuación, te presento una guía para interpretar los resultados y actuar en consecuencia, basada en un análisis de expertos para la revista Elle España.

Test de elasticidad capilar y tratamiento recomendado
Estado del cabello Resultado del test de elasticidad Tratamiento recomendado
Exceso de proteína Se rompe casi sin estirar Mascarillas hidratantes sin proteína (2-3 semanas)
Falta de proteína Se estira mucho como chicle Tratamientos con queratina o proteína hidrolizada
Equilibrado Se estira un poco y vuelve a su forma Mantenimiento regular alternando hidratación y proteína

Si detectas un exceso de proteína, la solución es simple: durante dos o tres semanas, utiliza únicamente mascarillas y acondicionadores puramente hidratantes (busca ingredientes como glicerina, aloe vera, ácido hialurónico) y evita cualquier producto que mencione «proteína», «keratina» o «aminoácidos» en su formulación. Tu pelo recuperará la flexibilidad y la suavidad perdidas.

Duchas de agua hirviendo: ¿cómo el agua caliente deshidrata tu piel corporal y facial en invierno?

Aunque este artículo se centra en el cabello, es imposible hablar de salud capilar sin mencionar un hábito que afecta por igual a nuestra piel y a nuestra melena: la temperatura del agua de la ducha. En invierno, no hay nada más reconfortante que una ducha casi hirviendo. Sin embargo, este placer momentáneo tiene un coste muy alto tanto para la piel como para el cabello, especialmente si llevas un tratamiento de alisado.

El agua muy caliente actúa como un potente deslipidante. Esto significa que arrasa con los lípidos y aceites naturales que protegen la barrera hidrolipídica de la piel y la cutícula del cabello. En la piel, esto provoca sequedad, tirantez, rojeces e incluso puede agravar condiciones como la dermatitis. En el cabello, el efecto es similar: el agua caliente abre la cutícula de forma agresiva, permitiendo que la hidratación interna se escape y, lo que es peor, que los pigmentos del color y las moléculas del tratamiento de alisado se fuguen con el agua.

Es un principio básico de la química: el calor acelera las reacciones y aumenta la solubilidad. Lavar tu pelo con agua muy caliente es como usar un disolvente que debilita y acorta la vida de tu keratina o taninoplastia. La recomendación de los expertos es unánime y clara, como subraya Garnier España en sus consejos sobre el cuidado de la keratina:

Utiliza agua tibia o fría, ya que el agua caliente puede deshacer el tratamiento.

– Garnier España, Keratina en casa: pelo liso perfecto sin salir de casa

El consejo es simple y efectivo: dúchate siempre con agua tibia. Y, si eres valiente, finaliza el aclarado del cabello con un chorro de agua fría. Este gesto no solo es vigorizante, sino que ayuda a sellar la cutícula, lo que se traduce en un pelo más brillante, un color más duradero y un alisado que se mantiene impecable por más tiempo. Es un pequeño sacrificio que tu pelo y tu piel te agradecerán enormemente.

Puntos clave a recordar

  • El daño real de un alisado no siempre es visible de inmediato; prioriza la salud a largo plazo sobre el «liso tabla» instantáneo.
  • La irreversibilidad del alisado japonés lo convierte en una decisión de alto riesgo que compromete la futura versatilidad de tu cabello.
  • Aprender a leer etiquetas para detectar derivados del formol y a diagnosticar las necesidades de tu pelo (hidratación vs. proteína) te da el control real sobre su salud.

¿Por qué la salud de tu pelo empieza en el cuero cabelludo y no en las puntas abiertas?

Hemos dedicado todo el artículo a hablar de la fibra capilar, los tratamientos y los cuidados de medios a puntas. Pero estaríamos ignorando la parte más importante de la ecuación si no termináramos en el origen de todo: el cuero cabelludo. Como profesional, puedo afirmar que no existe un cabello sano si el cuero cabelludo del que nace no lo está.

Solemos obsesionarnos con las puntas abiertas, aplicando sérums y aceites para repararlas, lo cual es un enfoque paliativo. Una punta abierta es una fibra rota y no se puede «reparar» de verdad, solo maquillar. El verdadero cambio a largo plazo viene de asegurar que el cabello que está naciendo lo haga en las mejores condiciones posibles. Un folículo piloso sano, bien oxigenado y nutrido, producirá un cabello más fuerte, grueso y resistente a las agresiones externas.

Factores como la acumulación de productos (siliconas, lacas), la caspa, el exceso de sebo o la sequedad pueden «asfixiar» el folículo, debilitando el cabello desde su nacimiento. Por eso, la exfoliación capilar suave, los masajes para estimular la microcirculación y el uso de champús adecuados para tu tipo de cuero cabelludo (y no solo para tu tipo de cabello) son fundamentales.

Antes de someterte a cualquier tratamiento químico, especialmente uno agresivo, asegúrate de que tu base es sólida. Si tienes problemas de caída, irritación o descamación, primero trata el cuero cabelludo con la ayuda de un profesional. Aplicar un alisado sobre un cuero cabelludo debilitado no solo puede empeorar el problema, sino que el resultado del tratamiento será mediocre, ya que el cabello no tendrá la fuerza estructural para soportarlo. Cuidar la raíz no es tan glamuroso como cuidar las puntas, pero es la inversión más inteligente y rentable que puedes hacer por la salud global de tu melena.

Al final del día, todos los cuidados externos son un complemento a la base de todo, por lo que es vital entender que la salud capilar comienza en la raíz.

Ahora que tienes una visión completa, desde el folículo hasta la punta, y entiendes los riesgos y beneficios de cada opción, estás preparada para tomar una decisión informada. El siguiente paso es evaluar tu cabello y tus objetivos con un profesional que priorice la salud capilar por encima de todo.

Preguntas frecuentes sobre Keratina, Taninoplastia o Alisado Japonés: cuál daña menos tu fibra capilar a largo plazo?

¿Es permanente el alisado de taninoplastia?

No, la taninoplastia no es un alisado permanente. Es un tratamiento orgánico y semipermanente que trabaja desde el interior de la fibra capilar. A diferencia del alisado japonés, no rompe la estructura interna del cabello, por lo que el efecto desaparece progresivamente con los lavados, permitiendo que el cabello vuelva a su estado natural.

¿Cuánto dura el efecto de la taninoplastia?

La duración del efecto de la taninoplastia varía según el tipo de cabello y los cuidados posteriores, pero generalmente se mantiene entre 4 y 6 meses. Un mantenimiento adecuado con productos sin sulfatos y evitando el abuso de calor es fundamental para conservar el resultado el mayor tiempo posible.

¿Se puede realizar la taninoplastia en cabello rizado o afro?

Sí, la taninoplastia es versátil y se puede realizar en muchos tipos de cabello, incluyendo el rizado y el afro. Sin embargo, es importante tener expectativas realistas: en cabellos muy rizados o afros, puede ser necesaria más de una sesión para lograr un resultado de liso pulido, aunque desde la primera aplicación se obtiene una gran reducción de volumen y encrespamiento.

Escrito por Sergio Alarcón, Estilista Capilar Senior y Tricólogo Certificado con 20 años de experiencia en salones de prestigio. Especialista en recuperación capilar, tratamientos químicos y salud del cuero cabelludo.